Qué ver en Biarritz y cómo llegar

Playa de Biarritz

En la costa suroccidental de Francia, y a tan sólo 40 kilómetros de la ciudad española de San Sebastián, se encuentra Biarritz. Esta es una población mágica y hermosa de origen ballenero, como así lo demuestra el hecho de que en su bandera aparezca como blasón un gran barco destinado a ese tipo de pesca.

Sin embargo, la esencia de la urbe cambió a partir del siglo XIX. Y es que fue en ese momento cuando los médicos empezaron a recomendar los baños en las terapéuticas aguas de sus playas, de ahí que pasara a ser un lugar reconocido por su carácter balneario. Sin embargo, su explosión turística llegó cuando la esposa de Napoleón III, Eugenia de Montijo, se enamoró perdidamente de Biarritz. Tanto es así que decidió construirse un palacio, hoy convertido en el Hôtel du Palais, para disfrutar de sus vacaciones de verano.

En el año 1854 fue, en concreto, cuando se puso en pie esa edificación, a orillas del mar, lo que supuso que la nobleza e incluso la realeza europea decidieran también pasar sus escapadas estivales en esta urbe francesa.

Con el paso del tiempo, a ese tipo de turismo que llegaba a Biarritz se unió otro totalmente opuesto. En este caso, comenzaron a llegar aficionados y profesionales del surf que encontraron en estas playas el lugar perfecto para cabalgar sobre las olas. Tanto es así que se considera que fue precisamente de manos de esta ciudad como se produjo la introducción de dicho deporte en el viejo continente. Además se ha convertido en la capital europea del surf.

Todo ello ha dado lugar a que actualmente sea la ciudad una espectacular mezcolanza de gentes de muy diversa índole. Por un lado, están las que cuentan con una gran capacidad monetaria y disfrutan de los mejores hoteles Por otro lado, se hallan las que tienen un espíritu libre, las que sólo necesitan para gozar la arena y el mar, es decir, los surferos.

¿Qué ver y qué hacer en Biarritz?

panorámica de biarritz
Plaza de Biarritz

Quien tenga la posibilidad de visitar Biarritz se dará cuenta, desde el primer momento que ponga un pie en su suelo, que ella es una ciudad llena de posibilidades, de muy variadas formas de entretenimiento y con una gran agenda de ocio.

En este sentido, tendríamos que destacar que una de las principales acciones que hay que llevar a cabo es la de visitar los monumentos y rincones más mágicos que posee, entre los que se encuentran los siguientes:

1-Hôtel du Palais. Como hemos mencionado anteriormente, fue en el año 1854 cuando Eugenia de Montijo decidió construirse en esta población una residencia veraniega, al enamorarse perdidamente de sus playas. Aquella, por distintos avatares, se ha convertido actualmente en este establecimiento hotelero, situado a orillas del mar, que es un referente y un símbolo de la prosperidad local así como del lujo que recorre cada uno de los rincones de la urbe.

Cinco estrellas tiene el alojamiento, que ostenta la “Distinción de Palacio” desde el año 2011 y que cuenta con una serie de curiosidades interesantes. Así, por ejemplo, merece la pena destacar que tiene forma de E como homenaje al nombre a la mencionada emperatriz y que albergó a ilustres invitados como la conocida Sissi.

2-Puerto de los Pescadores. Teniendo en cuenta el origen ballenero de la ciudad, hay que ser conscientes de lo especial que es conocer in situ este lugar, que se puso en pie en el año 1870. Al recorrerlo se puede disfrutar no sólo de unas espectaculares vistas sino también de admirar las singulares casas de los profesionales de la pesca. En este sentido, tampoco hay que pasar por alto que esta zona es una de las mejores para saborear el mejor pescado y marisco gracias a la multitud de restaurantes que allí hay. En verano es un sitio ideal para comer en alguna de las terrazas que hay.

3-Casino Municipal. Otro de los lugares emblemáticos de Biarritz es este, construido en el año 1929, que destaca por su espectacular apariencia art decó y por estar situado en pleno corazón de la urbe.

4-Roca de la Virgen. Obligatoria es la parada y visita a este singular enclave que se caracteriza por tener como protagonista una talla de la imagen de María que le da nombre y que fue erigida por orden de los pescadores. Y es que, según cuenta la leyenda, a mediados del siglo XIX un rayo de luz consiguió convertirse en el faro que necesitaban unos pescadores que regresaban del mar y se toparon con una fortísima tormenta que puso en peligro sus vidas.

Aquel haz luminoso les guio de regreso hasta este lugar y así fue como se convirtió en un santuario al que se puede llegar atravesando el puente Eiffel, que ordenó construir Napoleón III y que lleva el nombre del arquitecto que lo levantó. Desde aquel se tiene la oportunidad de descubrir la belleza de la costa francesa y también de visitar el Museo del Mar, que fue inaugurado en 1933 y que muestra la riqueza de la flora y fauna autóctonas.

5-Faro. No menos importante en Biarritz es esta construcción de 1834, que tiene 74 metros de altura y que permite admirar un mágico, espectacular y fascinante atardecer. Eso sí, para conseguirlo se hace necesario subir a pie los casi 250 escalones que tiene.

6-Capilla Imperial. La fe y la devoción de Napoleón III y de Eugenia de Montijo fueron los motivos que llevaron a la puesta en pie, junto a la que entonces era su residencia de verano y actual hotel, de este espacio. En él encontraron la privacidad necesaria para realizar sus plegarias.

Entre las singularidades que identifican a esta edificación se encuentran que está dedicada a la Virgen de Guadalupe y que es fruto de una mezcolanza de estilos arquitectónicos y artísticos, tales como el bizantino o el morisco.

7-Iglesia Ortodoxa Rusa. Cuando la emperatriz se enamoró de Biarritz propició que la nobleza y realeza europea se animaran a conocer la ciudad. Y no sólo eso, también se encargó de invitar a ilustres figuras de aquel momento como sería el caso de importantes dirigentes y nobles rusos, que acrecentaron el prestigio de la urbe.

Por eso, para poder conseguir satisfacer las necesidades de los numerosos aristócratas de Rusia que pasaban sus días en la población, se decidió erigir este templo que es reconocido por la espectacular cúpula de color azul que posee.

8-Museo del chocolate. Los turistas más golosos tampoco pueden pasar por alto dejar de conocer este centro que gira en torno al cacao, a su plantación, a su elaboración o a los múltiples usos que posee.

El Museo Asiática, con una espectacular colección de arte oriental, es otra de las visitas obligadas en Biarritz así como a la Iglesia de San Martín, del siglo XII, o al Puerto Viejo, que era el empleado por los antiguos balleneros para despiezar sus capturas.

Además de realizar un recorrido por estos monumentos, enclaves populares o centros expositivos, no hay que olvidar que en esta población se pueden hacer multitud de actividades. Así, otras de las más recomendadas son asistir al Festival de Surf, que se celebra cada año; disfrutar de los platos típicos en alguno de sus múltiples restaurantes o meterse de lleno en el mercado Marché Les Halles. Este se halla enclavado en la Place Sobradiel, data de 1885 y se abre todos los días en horario de mañana, permitiendo descubrir en él los mejores productos autóctonos.

Las playas de Biarritz

Playa de Biarritz
Playa de Biarritz

Actualmente, el principal atractivo turístico de esta ciudad de la costa francesa son sus playas, que tienen una extensión de seis kilómetros. Lo son tanto por ser ideales para practicar surf como por el yodo que las algas aportan a las aguas y que resulta muy beneficioso para el cuerpo en general y para la piel en particular.

Por eso, cada año llegan multitud de visitantes dispuestos a pasar unas jornadas inolvidables en cada uno de esos arenales

  • Grande Plage. Si hay una playa importante y especial en Biarritz es, sin lugar a dudas, esta. “Costa de los locos” fue como se la conocía en el pasado ya que hasta sus aguas “medicinales” acudían muchas personas con problemas de diversa índole. Guijarros y arena dorada se entremezclan en ella, permitiendo así que multitud de personas la elijan para disfrutar de un día estupendo de sol y mar. Está rodeada por un paseo marítimo lleno de restaurantes y locales de ocio.
  • Plage Miramar. Aunque suele ser tranquila, es cierto que, en ocasiones, se producen grandes corrientes en sus aguas que provocan que no esté recomendada para la práctica del surf. No obstante, lo habitual es que se halle en calma el mar, por lo que muchas familias la visitan para pasar una jornada playera en toda regla. Se halla situada entre el Hôtel du Palais y el Faro.
  • Plage Port Vieux. Uno de los mejores arenales, sin duda alguna, para disfrutar de un baño tranquilo y sin viento es este. Su principal problema es que es muy pequeño por lo que es frecuente que esté lleno, y más si tenemos en cuenta su cercanía al centro de la ciudad.
  • Plage de la Côte des Basques. Los aficionados y profesionales del sur siempre eligen esta playa para poder practicar dicha disciplina, ya que cuenta con unas olas realmente espectaculares. Además hay que destacar que se encuentra amparado por unos sorprendentes acantilados.
  • Plage Marbella. Los amantes de los deportes acuáticos, por su parte, suelen decantarse por este otro enclave.
  • Plage Milady. Hablar de una playa fascinante y que deja con la boca abierta a cualquiera supone hacer referencia a esta, de arena fina y dorada, pues posee un marco rocoso incomparable e inolvidable.

Cómo llegar a Biarritz desde San Sebastián

Para ir a Biarrtiz desde San Sebastián hay que coger la A63. Hay que salir en dirección Irún-Francia. Una vez cogida esta carretera es seguirla durante 50 Km y coger la salida 4 (Biarritz-Parme).


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Cómo llegar desde otras ciudades

Llegar a Biarritz es una tarea nada compleja ya que, afortunadamente por su carácter turístico, se encuentra muy bien comunicada por diversos medios de transporte.

 

Tren

Una de las maneras de llegar a la ciudad en este medio es a través de la línea de alta velocidad (TGV) que une París con Hendaya, ya que realiza una parada en aquella.En concreto, hay que tener claro que quien viaje desde España tiene varias posibilidades al respecto, entre las que destacan tanto los trenes regionales que parten desde la costa vasca, como los ALVIA que salen desde Madrid (Estación de Chamartín). En este último caso hay que señalar que llegan hasta Hendaya y allí lo que habría que hacer es tomar uno de los trenes TGV que comunican esta con Biarritz.

La estación de tren de la ciudad se sitúa en la Avenida Allèe du Moura, a unos 3 kilómetros del centro. Para llegar a este bastaría con tomar uno de los autobuses de la compañía Chronoplus.

Avión

La mejor manera de llegar a Biarritz en este medio de transporte es teniendo como destino el aeropuerto de Biarritz-Anglet-Bayona, situado a 5 kilómetros de la ciudad. Una vez allí se puede coger uno de los autobuses de la mencionada compañía Chronoplus, que salen cada quince minutos del andén número 14 y que cuestan 1 euro.

Autobús

Quienes tengan una economía más reducida, también deben saber que pueden llegar a la urbe en este otro medio. Desde España se pueden tomar autobuses de las compañías PESA y Conda, que operan en la zona norte del país, o de ALSA, que lo hace desde Madrid.

Asimismo también se puede llegar a la ciudad francesa, concretamente a Square d´Ixelles, desde otras localidades próximas como Anglet o Bayona haciendo uso de las líneas de autobuses de Chronoplus o ATCRB.

Coche

Para llegar por carretera a Biarritz se puede hacer de distintas maneras:

• Desde Madrid, por la A1 y AP1 para luego tomar la E70 y continuando por la A63, completando así un trayecto que viene a durar unas cinco horas aproximadamente. Las dos últimas son las que también hay que coger desde el País Vasco.
• Desde París, habría que optar por la A10 o la N 10.
• Desde Lyon, se podrá elegir entre la A9 o la N117, aunque hay quien prefiere decantarse por circular con su coche por la A7.

Costa de Biarritz
Biarritz